
En España también las posiciones de muchos de los partidos parlamentarios se han ido deslizando hacia actitudes más rígidas en el tratamiento de la inmigración, y de una manera clara el PP parece querer abanderar este tema en las elecciones autonómicas primero y en las municipales y generales después, y busca situarlo como uno de los elementos de la campaña. Ante representantes de la organización juvenil de su partido (la CDU) reunidos en Potsdam, la canciller Merkel ha proclamado el fin de la multiculturalidad en Alemania, justificándolo con que la idea de vivir juntos y disfrutar del otro "ha fracasado totalmente".
Sus palabras han sido presentadas como una cesión a los sectores más derechistas de su partido en su voluntad de impedir la aparición de un partido xenófobo. Europa ha entrado en un debate que ya se antoja imparable por las posiciones de sus dos principales mandatarios, como son Merkel y Sarkozy. Ya no es un debate de la periferia nórdica, ni de los Países Bajos. Desde el corazón de Europa se quiere abrir este debate con la aquiescencia de una parte de la izquierda.
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